Las marcas cada vez centran más su atención en las campañas cortas que obtengan resultados inmediatos y medibles y que a su vez, aumenten la interacción sus clientes actuales y potenciales.
La manera de hacer marketing está cambiando, debido a los diferentes medios que convergen en una estrategia de marketing.
Las antiguas estrategias masivas de gran presupuesto están cediendo su lugar a campanas más pequeñas, pero mejor segmentadas y que tienen mayor resonancia en el corazón del cliente.
Tal es el caso del Field Marketing, cuya irrupción hace que se modifiquen las estructuras del marketing, ya que este tipo de estrategias se trata en una primera instancia de abrir o consolidar un nicho de mercado, para con posterioridad alcanzar al cliente individual.
La idea de esta disciplina de marketing tradicional es hacer venta “face to face” (cara a cara) o de forma más dinámica con el cliente a través de personas distribuyendo muestras al auditorio en promociones “de campo”.
Según el sitio especializado PuroMarketing, este tipo de marketing puede estar dirigido tanto a canal como a consumidor y responde a necesidades estratégicas, ya sea de publicidad en el punto de venta (para la marca) u ofertas directas (para el usuario).
Estas estrategias resultan ser muy efectivas a la hora de aumentar la venta o de afianzar las marcas en el mercado. El Field Marketing engloba conceptos diferentes que han surgido de las actividades de promoción de frente al consumidor final para informar o vender de manera directa.
La popularización de esta estrategia está provocando una evolución de las famosas “P” del marketing (Publicidad, Precio, Producto y Plaza).
Es el caso de la publicidad, esta ha pasado de centrarse en medios masivos a fijar su atención en los medios directos below the line como el marketing directo y el social media. Por su parte, el precio ha dejado de fijarse en la metodología para fijar un costo sino en cómo determinar a qué colectivo me estoy dirigiendo y qué estructura de precio puede soportar dicho grupo de personas.
Uno de los ejemplos más representativos de este nuevo concepto de precio puede verse en la venta de una cerveza. En función de cómo organicemos esta venta, podremos venderla desde en un semáforo, en un bar de un calle céntrica o en un pub con cierta clase, y en cada caso el precio será diferente.
El producto es el mismo, solo ha sido segmentado de manera más clara.
Sobre el producto, el Field Marketing sabe que la mercancía actual tiene pocos diferenciadores verdaderos frente a su competencia, por lo que pone más atención en lo que se genera alrededor de esos productos y la forma en la que se presentará ante el consumidor.
Por último, la plaza ya no se localiza en un sólo lugar para un sólo segmento. Pese a que ya no estamos en la edad de la diferenciación, con el field marketing se puede colocar el producto en muchos mercados a la vez.
Las cuatro P’s de la mercadotecnia han cambiado su atención hacia el cliente, su objetivo más inmediato. Gracias al Field Marketing, las marcas tratan de realizar acciones muy concretas de las que el consumidor pueda extraer un beneficio claro ya la vez dar un resultado medible para la empresa.
Fuente: Altonivel
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